miércoles, 15 de enero de 2014

Días en que nada va contigo...


Días en que nada va contigo, en los que solo te apetece estar sola, en los que cada sonido de tu alrededor sobra y es más, molesta. En los que solo te entiendes tú. En que estás baja de ánimos y nadie puede cambiar esta situación. (Todo esto sin estar en “uno de esos días”).

Días en que no tienes motivo alguno para estar triste, pero lo estás. En que la lágrima que cae por tu mejilla no pertenece a nada ni nadie, solo a ti. Quizás porque necesitamos de estos momentos de bajón para valorar en los que estamos arriba.

Días en los que, sin planearlo, te derrumbas al oír una voz conocida que no oyes con frecuencia. Porque sabes que esa voz es la que te entiende cuando tienes lo que comúnmente conocemos como UN DÍA DE MIERDA. La que te tranquiliza. Nadie se acostumbra a echar de menos…

Porque sin quererlo vuelves a desear volver a tu rutina de antes, a lo fácil, a la comodidad de que te lo den todo hecho. Porque a nos gusta sentirnos queridos y aunque sabemos que lo somos, la distancia es jodida para todos.

Porque es probable que no te pase absolutamente nada. Sin embargo, dicen que el buen actor necesita de drama para poder interpretar una comedia brillante.

Lo realmente bueno, es que incluso en estas situaciones de “depre” extrema tienes la certeza de que puedes con esto y con más. Que estás por encima de días grises, pues son uno entre cincuenta y eres más fuerte que ellos. Por eso no les lleves la contraria, déjate llevar, siéntelos, llora, desahógate, porque sí, porque puedes, porque el cuerpo te lo pide. Y hazlo todo hoy, pues MAÑANA SERÁ UN GRAN DÍA.

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