Antagónico parece escribir diarios en los que anotar los sucesos del día a día. Diarios que muchos, en nuestra infancia, redactábamos en secreto y cuando nos acordábamos. Esos que nos proponíamos rellenar diariamente pero que siendo sinceros a los tres capítulos nos olvidábamos de ellos.
Ahora resulta entrañable cuando te encuentras alguno de estos diarios, con tan solo unas cuantas páginas escritas con historias que quizás algún día parecieron problemas o secretos y que al volver a recordarlos emanan una sonrisa que nos da la vuelta a la cara.
Nunca nadie ha reconocido tener un diario. ¿Cuál es el motivo de esto?
De risa resulta lo fácil que nos "manipula", por decirlo de algún modo, la bonita sociedad en la que vivimos. Esta sociedad en la que escribir un diario es para esos llamados "frikis" que tanto nos molestan por el hecho de ser distintos a nosotros, los iguales. ¿Por qué nos molestan tanto? Inseguridades nuestras quizas, envidia de personalidades con la suficiente fuerza para que no les influya el peso de críticas que no conducen a ninguna parte...
Sin embargo el hecho de tener un blog personal donde publicar historias, secretos, vivencias o pensamientos es para muchos ser "cool". ¿Cool? ¿En serio? Eres igual que aquel al que llamas "friki". Ten al menos la decencia de reconocerlo. ¿Eres por eso mejor o peor quizás? Para nada. Cada uno de nosotros tenemos la necesidad de compartir lo que nos pasa y si antes lo hacíamos en secreto, ahora Internet nos proporciona esta herramienta que tan fácil nos lo pone.
Es por eso que os invito a leer las humildes aportaciones de una bloggera novata que no olvida esos días en que las "publicaciones" se encabezaban con un "Querido diario:".
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